El tiempo no es tu enemigo

El tiempo no es tu enemigo

A veces sentimos que el tiempo nos desfavorece, que es el eterno enemigo, el culpable de nuestro “no hacer”, de envejecer y de la resignación ante muchos aspectos de la vida. Al fin y al cabo es una excusa para encubrir los miedos de la inactividad y del fracaso
A menudo nos sentimos en un estado de tristeza y ansiedad a causa de creencias limitantes” infundadas a lo largo de nuestra vida por medio de frases como “el tiempo es un bien escaso”, “si yo tuviera más tiempo”, “no puedo hacerlo porque no tengo tiempo”, “el tiempo corre en contra”, etcétera.

Sin darnos cuenta, caemos en una lucha constante contra el tiempo, que no parará de hacernos daño hasta que no tengamos claro que éste no es quien marca el ritmo de nuestra vida, quien nos deja actuar o no hacerlo en determinados momentos. 

Aquí no estamos más que tomando un rol de victima contra el que un proceso de coaching trata de eliminar, haciéndonos tomar consciencia que somos nosotros quienes decidimos “hacer” o “no hacer” en cada momento, que es nuestra actitud y la forma de administrar el tiempo del que disponemos, lo que marca el avance en nuestra vida

No convirtamos el tiempo en nuestro enemigo, sino en nuestro aliado. Tomemos el tiempo que necesitamos sin sentirnos culpables, porque cada día tiene nuevas horas para explotar, y cada momento es un regalo único e irrepetible del que podemos disponer de la forma que nosotros decidamos.

Autor: Ignacio Gragera, Responsable de Marketing, Atención al público y ayudante de dirección en COANCO coaching

Estudiante del Curso de Experto en Coaching Profesional Certificado ASESCO


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El Miedo, el gran enemigo natural

El Miedo; “El gran enemigo natural”

El miedo es una emoción desagradable, que nos paraliza ante un peligro, ya sea real, infundado, imaginario, del presente, del pasado o del futuro. Sin embargo gracias a él, la evolución del ser humano ha sido posible, como respuesta emocional primaria derivada del riesgo o la amenaza.

"De lo que tengo miedo es de tu miedo" William Shakespeare
“De lo que tengo miedo es de tu miedo” William Shakespeare
Pero por otro lado, en el entorno del coaching y la psicología, representa el freno a muchos pasos importantes que el ser humano ha de dar en su día a día para llegar a ciertos objetivos y desarrollos personales o laborales. Como característica inherente a la sociedad humana, el miedo está arraigado a su sistema educativo y experiencias, y trabajar contra esto requiere importantes competencias por parte del coach.

El primer paso es reconocer el miedo, pudiendo localizarlo de forma verbal o gestual; con palabras como miedo, terror, pánico, espanto, fobia, susto, etc. O bien con gestos faciales y/o corporales. Aunque parezca difícil este reconocimiento existe un estudio moderno informatizado desarrollado por Adam Anderson y Joshua Sussking de la universidad de Toronto basado en las propuesta antigua de Charles Darwin, que trataba de demostrar que muchos de los gestos que nos han ayudado a sobrevivir son universales ante ciertos estados emocionales.

Igualmente no podemos olvidar que cada individuo es diferente, y que como coaches tenemos que cotejar esa información, sin interpretaciones y a partir de las experiencias propias del individuo entrevistado.
Para tratar estos miedos, que curiosamente en un 95% de las veces son más dañinos o peligrosos que aquello a lo que tememos,  tenemos que mantener una premisa en mente: “LA ACCIÓN ES EL MEJOR ANTÍDOTO DEL MIEDO.”

Incluso existen estudios que nos invitan a ACTUAR SIN PENSAR según en qué ocasiones, llegando a obtener mejores resultados en nuestras decisiones y dudas, que son a su vez cuna de mucho de nuestros miedos.

A partir de esto podemos seguir haciendo clasificaciones generalizadas de los miedos y sus antídotos más comunes, como por ejemplo;

·                    Miedo al error à Analiza lo que sabes ahora y antes no sabías.
·                    Miedo a la imperfección à La perfección no existe, pero si existe el éxito.
·                    Miedo al cambio à antes es un sueño, después puede ser una realidad.
·                    Etcétera.

En coaching el método básico para trabajar los miedos es hacer una lista de estos, con todos aquellos que el coachee o cliente tiende a postergar, explorar las justificaciones de esos aplazamientos y localizar el origen de esa falta de acción. No olvidemos que usar tus miedos para postergar es prolongar la sensación de fracaso  y, en algunos casos, un sufrimiento real.

Por tanto, debemos siempre PONER UNA FECHA para la acción en cuestión, siendo el cliente consciente y responsable con dicho ejercicio.

Al fin y al cabo solo tratamos que el coachee visualice el objetivo como algo más grande que el temor que le impide actuar.
“QUE EL MIEDO A FALLAR NO TE IMPIDA JUGAR LA PARTIDA”
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Autor: Ignacio Gragera, Responsable de Marketing, Atención al público y ayudante de dirección en COANCO coaching

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Parásitos Cero; contra los bichos de la energía vital.

Parásitos Cero; La heramienta contra los bichos de la energía vital.

Para que todo proceso de coaching llegue a buen puerto, debemos utilizar la herramienta Parásitos Cero por la que podemos conseguir eliminar todos los obstáculos que impiden realizar los cambios que se van presentando en el camino para alcanzar las metas.

Parásito (R.A.E): Dicho de un organismo  animal o vegetal: Que vive a costa de otro  de distinta especie, alimentándose de él y  depauperándolo sin llegar a matarlo.

Parásito (R.A.E): Dicho de un organismo animal o vegetal: Que vive a costa de otro de distinta especie, alimentándose de él y depauperándolo sin llegar a matarlo.

Fue Thomas  F. Leonard  quien denominó por primera vez  “parásitos” a esos obstáculos, que sin darnos cuenta los toleramos, pudiendo a veces llegar a convertirse en crónicos. Como todo parásito se alimenta del huésped dañándole pero sin llegar a matarlo, de la misma forma estos obstáculos son pequeños o grandes detalles que nos minan el día a día, asuntos que al fin y al cabo nos consumen nuestra energía vital casi sin darnos cuenta.

T.F Leonard desarrolló una herramienta contra estos parásitos, denominada “Parásitos Cero”, la cual consiste en identificar y eliminar esas barreras para conseguir un estado de cero parásitos; organizando una lista por prioridades, buscando razones positivas, decidiendo cambiar, siendo consciente el coachee del coste de estos parásitos, y por último lanzando un plan de acción. 

“No hay coaching si no hay acción”

Autor; Ignacio Gragera

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¿Quiero ser jefe? ¡Déjame que lo piense!

directivos

 

Cuando era pequeño decía que de mayor quería ser jefe.
Después fui al colegio, pasé por la universidad, diferentes trabajos y llegó un momento en que fui “Director” osea, “jefe”.

Tras mucho trabajo había logrado lo que dije que quería ser de mayor   -por eso es importante decir que se quiere (objetivo) visualizarse como tal, y mucho trabajo-.

Ahora bien, descubrí la cara “b” del disco, y es que esto de ser jefe no era tan divertido como pensaba, implicaba tomar decisiones, firmar contratos (y procura leerlos bien, porque a ver que firmas), dirigir personas, y estar a la orden de alguien, pues los jefes (la mayoría) también tienen jefes, o alguien a quien dar explicaciones, y un sin fin de tareas que no voy a seguir detallando.

En fin tras unos años de trabajar para otros decidí que ya estaba bien, y que lo que quería  era ser “jefe de verdad” ósea  de los que no dan explicaciones a nadie. Ahí fue cuando me hice autónomo, y resultó que tampoco era tan divertido como pensaba, pues es verdad que no tener que dar explicaciones a otros es aparentemente más cómodo. Tu decides que vas a hacer, como y cuándo lo vas a hacer, y a quien le vas a pedir que lo haga, y el que paga todas las facturas. En mi humilde opinión, el peor jefe que podemos tener somos nosotros mismos. ¡Hay que ver como nos machacamos a veces!

Y para colmo, resulta que además y por norma trabajas más que cuando eras “jefe”, eso sí, eres tu propio jefe. Un poco surrealista la verdad.

La cosa es que poco a poco y trabajando mucho empiezas a crecer y pasas a ser empresa, (y las bromas y las sornas de los conocidos y no tan conocidos que piensan que te estas forrando) y entonces hay una vuelta de tuerca más en la presión, ahora ya no sólo no das explicaciones a nadie, sino que todavía es peor, ahora las firmas de los documentos oficiales son las tuyas directamente (hacienda, contratos con proveedores o clientes, etc.) y si algo va mal, ¡uf! mal rollo, llegan los abogados, sólo que ahora los abogados  no van contra la empresa en la que trabajas,  van contra “ti” pues la empresa es tuya.

Con todo esto llegamos a la pregunta inicial y a su respuesta ¿quiero ser jefe?.

Mi respuesta es sí.

Los que somos iniciadores (hace un tiempo me identifico más con esta palabra que con la muy usada palabra de  emprendedor), pues bien, a los que somos iniciadores y nos gusta hacer cosas diferentes, iniciar proyectos, explorar e innovar, nos gusta el riesgo, nos gusta esa innegable soledad que llega cuando tienes que tragar saliva viendo que tienes que enfrentar a una nueva decisión empresarial, y tienes que decir SI o NO a gastar más dinero  en marketing, o a elegir entre dos proyectos estudiando la viabilidad de los mismos y los recursos con los que cuentas. ¿Y si los dos son buenos? Pero sólo tengo recursos para uno ¿Qué hago?

En fin, que al final terminas tomando decisiones una tras otra, con la salvedad de que no tienes nadie a quién hacer responsable si te equivocas.

Ahora valoras mucho más aquel jefe que al final era el que daba el visto bueno a todo, ese jefe al que directamente señalabas si algo no iba según lo previsto.

Al final lo de tener un jefe no era tan malo ¿no?

¿Cómo aguantar la presión? pues tengo que decir que el Coaching ayuda.

Yo además de dedicarme a hacer coaching a empresarios, gerentes o directores de pymes, también tengo mis conversaciones de coaching, también tengo una persona que me hace coaching, y me ayuda a afinar sobre todo cuando tengo muchos frentes encima de la mesa. Y es que todos somos humanos, y tenemos derecho a necesitar el apoyo de alguien en un momento determinado.

Si una empresa comp Pricewaterhouse Cooper hace coaching con sus empleados por algo será. En su web encontramos esto:

“En PwC, creemos en ayudar a nuestra gente a alcanzar su máximo potencial”.

http://www.pwc.com/us/en/about-us/pwc-professional-development.jhtml

Así pues, ¿cómo no voy a invertir en el mayor capital de mi empresa -yo mismo-? , por cierto,  una empresa de coaching, para ser mejor empresa y desarrollar al máximo el potencial nuestro, y de nuestros clientes.

 

La verdadera tarea está en transmitir a las empresas como esta herramienta bien usada y aplicada a nivel directivo y de equipos puede mejorar el rendimiento  y la productividad de la empresa. ¿Cuanta productividad y rentabilidad se está perdiendo en las empresas por no hace coaching?  No tengo datos, pero en mi opinión, muchísima.

 

¿Quiero ser jefe?  ¡Déjame que lo piense! La respuesta es sí, pero quiero un coach que me acompañe cuando lo necesite.

 

José Miguel Gil Coto

“Si necesitas ayuda en tu camino, llámame, te acompaño”

Coach Profesional Senior y Psicólogo,

Gerente de COANCO,

 Presidente de ASESCO, Asociación Española de Coaching.

 

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Sobre la voluntad y el éxito. Fácil hablar, más difícil de lograr.

El camino al éxito está jalonado por multitud de tropiezos, desvíos, subidas y bajadas, y en ocasiones una larga espera hasta que se pueden recoger los frutos del trabajo.

Como el agricultor que cosecha la tierra es cuestión de tener paciencia mientras uno siembra  a la espera del fruto prometido que llegará como consecuencia de un trabajo que a primera vista no se ve.  En este “cosechar” y “dar sin recibir nada a cambio”  -de momento- el factor diferenciador y que marcará la diferencia con otros “agricultores” tiene que ver con la voluntad, y con la combinación de actitudes y aptitudes que todos los seres humanos tienen. Unos en mayor medida tendrán actitudes, y otros tendrán aptitudes, la suma de ambos se puede recoger en la voluntad. Y es que, habiendo voluntad se puede conseguir “casi” todo, dejaremos un pequeño margen a la suerte  que también es importante a veces, y factores varios,  aunque yo particularmente prefiero cogerme al dicho de “el que la sigue la consigue”.

 

Respecto a la voluntad y su relación con la actitud y la aptitud nos encontramos con cuatro estereotipos que desde luego nos llevan a cuatro resultados diferentes, estos tienen que ver con el mayor o menor éxito que tendremos en nuestras empresas, proyectos, ya sean personales o profesionales.

 

  • Están los que no pueden y no quieren.
  • Los que no pueden y quieren.
  • Los que pueden y no quieren.
  • Los que pueden y quieren

 

Cada cual que se sitúe en el perfil que desee, la buena noticia, es que se puede pasar de uno a otro,  “es cuestión de voluntad”.

Con la voluntad, pasa igual que con el cambio, la gestión del cambio, y el coaching, es muy fácil hablar de ello pero bastante más difícil de hacer.
Y como decía el gran Albert Einstein, “Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”

José Miguel Gil Coto

“Si necesitas ayuda en tu camino, llámame,  especialista en  conseguir objetivos personales y organizacionales”

Coach Profesional Senior y Psicólogo,

Gerente de COANCO,

 Presidente de ASESCO, Asociación Española de Coaching.

 

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Hazlo distinto y triunfa.

William C. Taylor nos habla en su obra “Hazlo distinto y triunfa” de como influye en el cambio la dirección de nuestra mirada, y hacia dónde nos enfocamos.

Sobre los cambios y las transformaciones corporativas nos define las cinco verdades de la transformación corporativa.

I. muchas organizaciones de muchos sectores sufren de una especie de visión en el túnel que hace que les resulté muy difícil imaginar un futuro más positivo.

II. Muchos líderes ven las cosas como todos los demás porque buscan las ideas en los mismos sitios que todos los demás.

III. En organizaciones problemáticas, ricas en tradición y éxitos, la historia puede ser una maldición y también una bendición. Lo difícil es romper con el pasado si desautorizarlo.

IV. El trabajo del agente de cambio no consiste únicamente en sacar buenas ideas a la superficie, consiste en provocar una sensación de urgencia dentro y fuera de la organización, y en convertir esa urgencia en acción.

V. En un entorno empresarial que no deja nunca de cambiar, los agentes de cambio no pueden dejar de aprender.

Del libro Hazlo distinto y triunfa de la Ed. Gestión 2000.

Una obra muy recomendable sobre la gestión del cambio en los entornos organizacionales.

 

José Miguel Gil Coto

COANCO

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Hablando de cambio y coaching

Es fácil hablar de cambiar, y más fácil aún es decirle a los demás que tienen que cambiar.

Elegir cambiar es el primer paso para hacerlo, aunque otra cosa distinta es hacerlo. En ese quiero y no puedo, o quiero y no se es donde el coaching y los procesos de coaching pueden ayudar.

La gestión del cambio es la asignatura pendiente del ser humano de forma individua y social, y son pocos los que aceptan que cambiar es necesario y adaptativo y hacen algo para cambiar. Otros (más cómodos) esperan a que alguien o algo cambie por ellos.

La cuestión es que no nos podemos negar al cambio, queramos o no esta ocurriendo en este mismo momento. Puedes aceptarlo o no. Hoy no eres la misma persona de ayer, ni mañana la que eres hoy. En un día habrás perdido pelo, células, etc. Mañana tendrás otras , y así sucesivamente.

José Miguel Gil Coto

COANCO

El coaching en los cambios organizacionales


el arte de la guerra  www.coanco.es
Las organizaciones sufren cambios continuos, de hecho estamos en la era del cambio, donde la inestabilidad en todos los sentidos hace mella a veces de forma muy  repentina.

Los  cambios no deben tomarse como algo negativo, y cualquier crisis que derrumba un edificio sirve  levantar otro sobre los escombros del mismo. Las crisis no son más que crisis de aprendizaje.

En el ámbito organizacional,  el coaching tiene un rol fundamental, pues facilita a los individuos que la forman que asuman que  el cambio debe tomarse no como un obstáculo, sino como un desafío que una vez superado dará resultados positivos.

Un programa de coaching empresarial o de coaching organizacional  debe tener en cuenta la cultura y el clima de la organización. Un correcto  programa de coaching ha de realizar una transición de la teoría a la práctica enfocada a la ayuda de los que componen las organizaciones, de forma que tengan herramientas y capacidad para gestionar su propia transformación y crecimiento. Un programa de coaching empresarial debe facilitar a los individuos de la organización hacia los cambios deseados, y alejarlos de  aquellos cambios que provoquen estados de insatisfacción o ansiedad, y que solo contribuyen a alejarnos de los objetivos.

Podemos considerar dos enfoques  o dos puntos de vista a la hora de afrontar los cambios:

Un primer enfoque que se  preocuparía de los problemas intrínsecos a dicho cambio y que puedan afectar a los sistemas funcionales instaurados en el seno de la propia organización. Esto lo podemos hacer aislando los problemas causantes y estableciendo soluciones y planes de acciones concretos para resolverlos.

Un segundo enfoque se puede abordar bajo la teoría de sistemas, que considera la experiencia del grupo  en términos de pautas complejas y dinámicas, que están presentes en los sistemas naturales, biológicos  y en las estructuras de sistemas organizativos que afectan a las relaciones humanas.

El afrontar un cambio sin ir acompañado de un proceso de coaching puede repercutir en la moral colectiva del grupo que se traduciría en la posible caída de la bajada de la calidad, en una peor atención al cliente, el aumento de los conflictos, el aumento de la rotación del personal, y en definitiva lo más temido, una bajada de la productividad que afecte al rendimiento de la empresa y organización.

No podemos por tanto dejar de pensar que  los procesos de coaching empresarial y organizacional contribuyen de forma efectiva hacia la redefinición y gestión de los cambios de forma positiva en las organizaciones.

 

COANCO

¿Te quejas mucho?

La queja, sobre todo cuando es emitida por uno mismo es  uno de los mayores estresores auto generados con el que nos podemos maltratar conscientemente.
El estrés se produce como respuesta fisiológica a los factores tensionales o estímulos estresores que padecemos. Y como no tenemos bastante con lo que nos llega de fuera, nosotros mismos, los incrementamos con los que provienen de dentro, esto es, nuestros propios pensamientos o ideas irracionales, nuestras propias quejas… Sobre las cuales por supuesto tenemos todo el derecho y la razón. ¡Hasta ahí podíamos llegar!.

En estos calentones, que nos llevan a proferir quejas sin ton ni son, y que sin duda nos secuestran emocionalmente, nos olvidamos de la cantidad de efectos secundarios que tiene este estrés auto impuesto.

Mea culpa, también tengo mis días, aunque afortunadamente cada vez más espaciados, ¡que levante la mano el que esté libre de pecado!

No voy a hablar de la activación del eje hipofisosuprarrenal o del sistema nervioso vegetativo y de la liberación de hormonas o sustancias tales como la corticotropina, adrenalina, noradrenalina… que producen efectos como la dilatación de la pupilas, incremento del ritmo cardiaco y una mayor dilatación de los bronquios, etc… en definitiva una enorme cantidad de respuestas que lo único que hacen es preparar el cuerpo para la lucha o la huida.

Ahora como no nos enfrentamos a leones de cuatro patas y larga melena, los leones vienen en forma de mensaje electrónico, o WhatsApp, o un unfollow, una expropiación en un país, una subida de la prima de riesgo, los datos negativos de encuestas varias, etc.

Antes a lo mejor, podía correr y dejaba atrás al león, pero hoy en día, el pequeño inciso sobre este devenir entre la vida y la muerte, la lucha o la huida, con leones o sin leones, está en que no puedo huir de mí mismo, pues aunque huya de mi mismo, mi queja es mía, y se viene conmigo, igual que se viene el iPhone a todas partes.

Y sabiendo todo esto, los efectos secundarios y autolesivos que pueden producir un abuso desmedido de la queja, ¿por qué nos seguimos quejando?

Me podrás decir que sienta muy bien, aunque, ¡sólo en apariencia!

Si has llegado leyendo hasta aquí ¡enhorabuena! , eso es que a lo mejor te interesa saber que cinco cosas puedes hacer en lugar de quejarte.

  1. Utiliza el agradecimiento.
  2. Elogia a los demás.
  3. Concéntrate en el éxito.
  4. Ignora lo que no puedas controlar.
  5. Medita, reflexiona o rece.

Si deseas ampliar más sobre estos 5 punto te invito a que leas “Prohibido Quejarse” de Jon Gordon. Ed. Empresa Activa.

Dicho esto, no te quejes, no sirve de nada, y que tengas un buen día.

José Miguel Gil Coto

La vida optimista. Cuestión de quitar el Des- de nuestras vidas

Tratar de ser optimista a veces se traduce en una tarea más que ardua gracias a la ingente cantidad de información que se esfuerza denodadamente en llevarnos en sentido contrario.

Todas las personas optimistas y pesimistas sufren los mismos reveses en la vida. La diferencia está en la reacción a esos problemas, acontecimientos o historias que se nos presenta.

Dicen que los pesimistas son “optimistas bien informados”. Yo cuando tengo que recurrir a una definición me voy al Diccionario de la Lengua Española.

Este diccionario define optimista como: “Que propende a ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable

Define pesimista como: “Que propende a ver y juzgar las cosas en su aspecto más des-favorable

La cuestión está por tanto en ver donde ponemos el foco.
¿Qué hay en tu vida que no te gusta? ¿Te gustaría eliminarlo?

Pues bien, la receta es tan sencilla como quitar de toda palabra que nos llegue el prefijo des- .

La diferencia entre una persona optimista y pesimista es este prefijo.

Una persona pesimista se siente, des-motivado, des-esperanza, des-conocimiento, des-ilusión, des-contento, des-conectado, des- … des- …

Te invito a que en el día de hoy le quites el prefijo negativo des- a aquellas palabras que te lleguen.

El lenguaje es el vehículo por el cual nos comunicamos con los demás y con nosotros mismos. El lenguaje nos ayuda a relacionarnos con la realidad, nos facilita el movernos o pararnos. Si empezamos a cambiar el lenguaje, un poquito, sólo un poquito, podemos empezar a cambiarnos a nosotros mismos, y a nuestro entorno.

Yo no puedo cambiar las comunicaciones que me llegan de fuera, no puedo cambiar el valor de la prima de riesgo, pero si puedo cambiar mi comunicación interna y como entiendo y proceso la información que me llega.

Así pues, hoy a pesar de todo decido ser, estar y/o tener optimismo, elijo des-motivación, des-esperanza, des-conocimiento, des-ilusión, des-contento, des-conectado, des- … des- …

Que pases un des-agraciado y feliz día.

José Miguel Gil Coto