¿Quiero ser jefe? ¡Déjame que lo piense!

directivos

 

Cuando era pequeño decía que de mayor quería ser jefe.
Después fui al colegio, pasé por la universidad, diferentes trabajos y llegó un momento en que fui “Director” osea, “jefe”.

Tras mucho trabajo había logrado lo que dije que quería ser de mayor   -por eso es importante decir que se quiere (objetivo) visualizarse como tal, y mucho trabajo-.

Ahora bien, descubrí la cara “b” del disco, y es que esto de ser jefe no era tan divertido como pensaba, implicaba tomar decisiones, firmar contratos (y procura leerlos bien, porque a ver que firmas), dirigir personas, y estar a la orden de alguien, pues los jefes (la mayoría) también tienen jefes, o alguien a quien dar explicaciones, y un sin fin de tareas que no voy a seguir detallando.

En fin tras unos años de trabajar para otros decidí que ya estaba bien, y que lo que quería  era ser “jefe de verdad” ósea  de los que no dan explicaciones a nadie. Ahí fue cuando me hice autónomo, y resultó que tampoco era tan divertido como pensaba, pues es verdad que no tener que dar explicaciones a otros es aparentemente más cómodo. Tu decides que vas a hacer, como y cuándo lo vas a hacer, y a quien le vas a pedir que lo haga, y el que paga todas las facturas. En mi humilde opinión, el peor jefe que podemos tener somos nosotros mismos. ¡Hay que ver como nos machacamos a veces!

Y para colmo, resulta que además y por norma trabajas más que cuando eras “jefe”, eso sí, eres tu propio jefe. Un poco surrealista la verdad.

La cosa es que poco a poco y trabajando mucho empiezas a crecer y pasas a ser empresa, (y las bromas y las sornas de los conocidos y no tan conocidos que piensan que te estas forrando) y entonces hay una vuelta de tuerca más en la presión, ahora ya no sólo no das explicaciones a nadie, sino que todavía es peor, ahora las firmas de los documentos oficiales son las tuyas directamente (hacienda, contratos con proveedores o clientes, etc.) y si algo va mal, ¡uf! mal rollo, llegan los abogados, sólo que ahora los abogados  no van contra la empresa en la que trabajas,  van contra “ti” pues la empresa es tuya.

Con todo esto llegamos a la pregunta inicial y a su respuesta ¿quiero ser jefe?.

Mi respuesta es sí.

Los que somos iniciadores (hace un tiempo me identifico más con esta palabra que con la muy usada palabra de  emprendedor), pues bien, a los que somos iniciadores y nos gusta hacer cosas diferentes, iniciar proyectos, explorar e innovar, nos gusta el riesgo, nos gusta esa innegable soledad que llega cuando tienes que tragar saliva viendo que tienes que enfrentar a una nueva decisión empresarial, y tienes que decir SI o NO a gastar más dinero  en marketing, o a elegir entre dos proyectos estudiando la viabilidad de los mismos y los recursos con los que cuentas. ¿Y si los dos son buenos? Pero sólo tengo recursos para uno ¿Qué hago?

En fin, que al final terminas tomando decisiones una tras otra, con la salvedad de que no tienes nadie a quién hacer responsable si te equivocas.

Ahora valoras mucho más aquel jefe que al final era el que daba el visto bueno a todo, ese jefe al que directamente señalabas si algo no iba según lo previsto.

Al final lo de tener un jefe no era tan malo ¿no?

¿Cómo aguantar la presión? pues tengo que decir que el Coaching ayuda.

Yo además de dedicarme a hacer coaching a empresarios, gerentes o directores de pymes, también tengo mis conversaciones de coaching, también tengo una persona que me hace coaching, y me ayuda a afinar sobre todo cuando tengo muchos frentes encima de la mesa. Y es que todos somos humanos, y tenemos derecho a necesitar el apoyo de alguien en un momento determinado.

Si una empresa comp Pricewaterhouse Cooper hace coaching con sus empleados por algo será. En su web encontramos esto:

“En PwC, creemos en ayudar a nuestra gente a alcanzar su máximo potencial”.

http://www.pwc.com/us/en/about-us/pwc-professional-development.jhtml

Así pues, ¿cómo no voy a invertir en el mayor capital de mi empresa -yo mismo-? , por cierto,  una empresa de coaching, para ser mejor empresa y desarrollar al máximo el potencial nuestro, y de nuestros clientes.

 

La verdadera tarea está en transmitir a las empresas como esta herramienta bien usada y aplicada a nivel directivo y de equipos puede mejorar el rendimiento  y la productividad de la empresa. ¿Cuanta productividad y rentabilidad se está perdiendo en las empresas por no hace coaching?  No tengo datos, pero en mi opinión, muchísima.

 

¿Quiero ser jefe?  ¡Déjame que lo piense! La respuesta es sí, pero quiero un coach que me acompañe cuando lo necesite.

 

José Miguel Gil Coto

“Si necesitas ayuda en tu camino, llámame, te acompaño”

Coach Profesional Senior y Psicólogo,

Gerente de COANCO,

 Presidente de ASESCO, Asociación Española de Coaching.

 

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