El coaching en los cambios organizacionales


el arte de la guerra  www.coanco.es
Las organizaciones sufren cambios continuos, de hecho estamos en la era del cambio, donde la inestabilidad en todos los sentidos hace mella a veces de forma muy  repentina.

Los  cambios no deben tomarse como algo negativo, y cualquier crisis que derrumba un edificio sirve  levantar otro sobre los escombros del mismo. Las crisis no son más que crisis de aprendizaje.

En el ámbito organizacional,  el coaching tiene un rol fundamental, pues facilita a los individuos que la forman que asuman que  el cambio debe tomarse no como un obstáculo, sino como un desafío que una vez superado dará resultados positivos.

Un programa de coaching empresarial o de coaching organizacional  debe tener en cuenta la cultura y el clima de la organización. Un correcto  programa de coaching ha de realizar una transición de la teoría a la práctica enfocada a la ayuda de los que componen las organizaciones, de forma que tengan herramientas y capacidad para gestionar su propia transformación y crecimiento. Un programa de coaching empresarial debe facilitar a los individuos de la organización hacia los cambios deseados, y alejarlos de  aquellos cambios que provoquen estados de insatisfacción o ansiedad, y que solo contribuyen a alejarnos de los objetivos.

Podemos considerar dos enfoques  o dos puntos de vista a la hora de afrontar los cambios:

Un primer enfoque que se  preocuparía de los problemas intrínsecos a dicho cambio y que puedan afectar a los sistemas funcionales instaurados en el seno de la propia organización. Esto lo podemos hacer aislando los problemas causantes y estableciendo soluciones y planes de acciones concretos para resolverlos.

Un segundo enfoque se puede abordar bajo la teoría de sistemas, que considera la experiencia del grupo  en términos de pautas complejas y dinámicas, que están presentes en los sistemas naturales, biológicos  y en las estructuras de sistemas organizativos que afectan a las relaciones humanas.

El afrontar un cambio sin ir acompañado de un proceso de coaching puede repercutir en la moral colectiva del grupo que se traduciría en la posible caída de la bajada de la calidad, en una peor atención al cliente, el aumento de los conflictos, el aumento de la rotación del personal, y en definitiva lo más temido, una bajada de la productividad que afecte al rendimiento de la empresa y organización.

No podemos por tanto dejar de pensar que  los procesos de coaching empresarial y organizacional contribuyen de forma efectiva hacia la redefinición y gestión de los cambios de forma positiva en las organizaciones.

 

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